Mindfulness aplicado a la alimentación

Septiembre es sinónimo de vuelta a la rutina, y con ella, las prisas. El reinicio del trabajo y los estudios pronto inundan nuestro día a día, haciendo que descuidemos casi por completo acciones no solo necesarias para nuestro funcionamiento sino también como fuente esencial de salud y bienestar. Es aquí donde se encuentra la gran olvidada: la alimentación.

Por esta razón, el artículo de hoy tiene como protagonista «Mindful eating. El sabor de la atención», una obra de nuestra colección que aborda el tema de la alimentación consciente. Javier García Campayo, junto con Héctor Morillo, Alba López-Montoyo y Marcelo Demarzo presentan un programa de ocho semanas para que la comida deje de ser un mero trámite en tu día y puedas experimentar un sinfín de sensaciones y emociones mientras comes.

Gracias a las herramientas y consejos del libro, descubrirás los beneficios que te aporta comer con conciencia, tanto a nivel físico como mental, logrando así, un equilibrio. ¿Y es que por qué no darle la importancia y dedicación que se merece a un acto tan universal e imprescindible?

Te descubrimos un pequeño fragmento del libro a continuación.

CAPÍTULO 6

¿CÓMO ACTÚA MINDFUL EATING? MECANISMOS DE ACCIÓN Y EFICACIA

INTRODUCCIÓN

Diversas son las causas que llevan a la obesidad o a la sobreingesta de alimentos y, por tanto, variadas son las teorías que tratan de explicarlas. Nosotros, en el presente capítulo, vamos a centrarnos principalmente en las siguientes:

  • Una de ellas defiende que el sobrepeso y la obesidad están causados por un desequilibrio en los procesos homeostáticos que controlan la ingesta de alimentos. Este desequilibrio está ocasionado por la lucha entre el rasgo evolutivo de la alimentación hedonista, es decir, la tendencia de los seres humanos a comer por el gusto, el placer o la recompensa; y por la tendencia a inhibir la ingesta de alimentos en respuesta a una variedad de razones como, por ejemplo, la escasez de alimentos o la presión social.
  • Otra perspectiva es que las personas participan en un «comer inconsciente» como una forma de desconectarse de su experiencia interna. Con respecto a esta teoría, y dentro de la problemática que los comportamientos alimentarios desadaptativos acarrean, cabe resaltar quienes utilizan la alimentación emocional, o el comer compulsivamente, como mecanismo de evitación en respuesta a emociones y situaciones negativas. Esto se debe a que la identificación precisa de la emoción requiere una orientación interna y la mala consciencia interoceptiva es un sello distintivo de las personas con problemas alimentarios. Una de las razones parece ser que las señales fisiológicas de la emoción se confunden, a menudo, con las señales de regulación del apetito. Los propios pacientes con obesidad suelen informar de estas deficiencias y resaltan el comer emocional como un factor importante de la ganancia de peso. La problemática de la sobreingesta todavía se hace más notable en personas que sufren un trastorno alimentario, como el trastorno por atracón o la bulimia nerviosa, caracterizada por el afecto negativo. Esta situación puede derivar en un comportamiento bulímico como elemento de distracción, e incluso como generador de emociones positivas ante los sentimientos aversivos. Estas personas tratan de escapar de la autoconsciencia aversiva centrando su atención en los estímulos externos, lo que da lugar a que acaben comiendo en exceso. Esto denota las dificultades que tiene este colectivo para regular las emociones, identificarlas (alexitimia), manejarlas y usarlas de forma adaptativa. Pero no solo presentan problemas a nivel emocional, sino que la falta de consciencia interna también lleva a problemas para identificar las señales de saciedad o hambre, fomentando patrones de ingesta inadecuados. Los tratamientos basados en mindfulness pueden servir para modificar estos patrones conductuales, ya que las técnicas empleadas centran la atención tanto en la experiencia interna como en la externa, hacen consciente al individuo de sí mismo y de su alrededor, sin juzgar la experiencia presente y con aceptación, y actúan principalmente en ese déficit de consciencia interoceptiva que caracteriza a estas personas. Por tanto, mindfulness puede ofrecer una gran oportunidad de mejorar la regulación de la emoción, moderando o reduciendo el efecto de las emociones negativas sobre el comportamiento alimentario a medida que la atención plena se convierte en el nuevo mecanismo de afrontamiento.

MECANISMOS DE ACCIÓN

Es importante conocer y tener en cuenta los mecanismos subyacentes a las técnicas de mindfulness para comprender qué beneficios e influencias pueden tener en los comportamientos alimentarios. Vamos a dividirlos en mecanismos psicológicos y fisiológicos. Los primeros consisten en los procesos que mindfulness puede ofrecer para controlar la ingesta a nivel conductual. Los segundos son las principales vías por las que mindfulness actúa a nivel fisiológico y que, por lo tanto, pueden ayudar a resolver problemas alimentarios.

Fragmento extraído del libro Mindful Eating. El sabor de la atención.

Mindful-Eating

Comprar libro

En mindful eating no estamos comparando o juzgando. Simplemente estamos siendo testigos de las muchas sensaciones, pensamientos y emociones que surgen en torno a comer. De manera directa, con amabilidad y curiosidad.

Jan Chozen Bays, 2009

Buscar